Asambleas – Nora

Javier Herrero

ojo de agua – ambiente educativo

http://www.ojodeagua.es/index.php

Todos los lunes, a las doce y media de la mañana, se reúne la asamblea.
Todos los lunes, a partir de las doce y media de la mañana, se producen situaciones, reacciones, soluciones, peticiones, anuncios, quejas, resoluciones….
Casi todas las semanas, al salir de la asamblea, al salir de la “habitación tranquila” en la que se reúne la asamblea, me siento conmocionado, sorprendido, orgulloso, satisfecho del trabajo en el que algunos nos hemos
involucrado tan profundamente. Todas las semanas, al salir de la asamblea, me confirmo a mí mismo en voz baja que esto no es un milagro, que lo que allí sucede debería ser definido como “sabiduría grupal” o “inteligencia social”.
La asamblea es el tiempo y el lugar en el que todos, grandes y pequeños,
podemos explicar lo que queremos, pedir lo que necesitamos, compartir lo que nos molesta, proponer soluciones, lograr acuerdos, mostrar desacuerdos, exigir limitaciones, asumir responsabilidades…
Ese tiempo tiene un valor, iba a decir pedagógico o educativo; pero no, es un
valor plenamente humano, de convivencia, de respeto mutuo, de potenciación de la iniciativa personal, del diálogo, del acuerdo. Tengo para mí que esas asambleas tienen un valor humano incalculable.
En esas asambleas, he visto niños/as de cinco años mostrar tan tranquilamente su desacuerdo a una propuesta que apoyaba un grupo siete u
ocho personas (entre ellas dos o tres adultos), presentar sus argumentos y
lograr un acuerdo unánime distinto al que se avecinaba. En esas asambleas, he visto niñas/os de cuatro años pedir que se cambien reglas de funcionamiento de servicios como el de la biblioteca. En esas asambleas, he visto niños/as de nueve años definir soluciones creativas, magistrales, a peliagudos conflictos que afectaban a la raíz misma de la convivencia de nuestro ambiente educativo.
En esas asambleas, he visto niños/as asumir públicamente las responsabilidades que derivaban de sus peticiones ( ¡y luego cumplirlas!) En
esas asambleas, también he visto limitar con firmeza actitudes y comportamientos para indicar a las personas que el “yo” sólo puede existir
entre el “nosotros” y ése es un aprendizaje mas que importante para poder
participar plenamente de ambiente educativo que compartimos y que se
caracteriza precisamente por otorgar a las personas que allí convivimos una
grandísima confianza y un exquisito respeto a los derechos individuales de las personas que allí convivimos. Y un “idéntico” respeto, repito, “idéntico” respeto, se exige en esas asambleas para los derechos de los que no son “yo”, para los derechos comunes, los del grupo.
Por otro lado, he de decir que comparto plenamente la afirmación que
escuché de labios de Zoe Readhead, actual directora de The Summerhill School e hija de su fundador, A. S. Neill, en el sentido de que esta asamblea, que funciona con la ley de la mayoría, en realidad puede definirse también como funcionando en un consenso a largo plazo, puesto que cualquier decisión puede  ser revocada. La búsqueda del consenso a corto plazo requiere de tanta extensión temporal en la discusión que acaba no siendo funcional y se extinguen las paciencias por agotamiento.
Nuestras asambleas son ejemplos vivos, semanales, de convivencia democrática auténtica, donde cada voz es escuchada y tiene el mismo valor.
Con nuestras asambleas no estamos “educando en valores”, sino que ejercitamos los valores, los vivimos. Todas las semanas. “Educar en valores”
es, según parece, estudiar la Constitución o los derechos y deberes ciudadanos y aprobar el examen correspondiente. “Vivir los valores” es aprender a exigir tus propios derechos y a asumir tu propias responsabilidades, aprender a definir con otros donde colocar los límites. Y esto último es lo que sucede en nuestras asambleas . En cualquiera de ellas se aprende más sobre convivencia y valores ciudadanos que con la mejor y más brillante clase de la recién estrenada asignatura de “educación ciudadana”.

Dicho de otra manera, el método es el diálogo. Y el diálogo significa preguntar y, después, escuchar. Preguntar y, después, escuchar también… ¡alos estudiantes! Dialogar significa estar abierto (y no cerrado). Nadie puededecir que dialoga si lo primero que afirma es que no servirá para nada o,incluso, si ni siquiera se acerca. Sin comunicación no hay solución posible. Concomunicación, hay esperanza. Un inciso. Me peguntó que nos sucederá a los hombres –y me estoy refiriendo a los hombres masculinos- que con tanta
frecuencia encuentro a tantos que se autoexcluyen del diálogo, que abogan por la mano dura con la que aprender la “dureza” de la vida. ¿Esta limitación debe atribuirse al género? A los valores ocultos que nos ha transmitido y nos
transmite la cultura, a través de la socialización o la educación? Es urgente que todas (y digo “todas” con “toda” la intención) hagamos los esfuerzos necesarios para incluir a nuestros hombres masculinos más cercanos en el diálogo. Con comunicación, decía, hay esperanza, búsqueda de acuerdo, solución. Nos sentimos mejor después de decir lo que pensamos o sentimos, pareciera que después de expresarlo, se diluyen, se alivia la carga que tanto nos pesaba sobre los hombros o nos encogía el pecho. La comunicación, el diálogo, resulta ser fuente de bienestar. Incluir a todos en el diálogo –y la palabra “todos” incluye también a los estudiantes- es una característica diferencial suficiente como para definir por qué este proyecto educativo es tan valioso para nuestros hijos.
Pero estas asambleas, nuestras asambleas, tienen más valores. Un valor
inesperado, casi insólito, es el del desarrollo cognitivo. Sería buena cosa
investigar un poco más en este asunto. La hipótesis a validar sería que el hecho de participar en un entorno educativo basado en el diálogo –esto es, en tener en cuenta al otro- produce desarrollo cognitivo. La inteligencia está
íntimamente ligada al desarrollo del lenguaje. Si, además, lo que andamos
buscando es una “inteligencia social”, una “inteligencia ética”, no se me ocurre mejor método que la resolución grupal de conflictos, la búsqueda común de soluciones, la negociación participativa de la reglas y las normas del ambiente en el que convivimos. Cuando uno tiene la posibilidad de participar directamente en la regulación de la convivencia en identidad de condiciones que los demás, con iguales derechos y deberes, asume las reglas con naturalidad.
Son suyas también.
Lo que se aprende en nuestras asambleas es imposible aprenderlo en muchos kilómetros a la redonda.

Autodidacta, número 13, primavera 2005

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3 comentarios en “Asambleas – Nora

  1. Gracias por ponerlo, es muy interesante, he aprendido un montón.

  2. Hola,soy Elvira mamá de Ariel un niño de 5 años que va al cole Amalia de Sajonia en Sata Amalia provincia de Badajoz.Tenemos un grupo de maestras muy comprometidas con nuestros niños, innovadoras e inquietas ante los complejos problemas de conciliación.
    Ëste año pensando en lo que realmente quieren y necesitan nuestros niños , han implantado un nuevo método basado en los principios de Rebeca Wild, me gustaría sabes más y poder ayudar desde mi posición de madre y educadora, por favor dadme más información, gracias

    • Hola Elvira

      Sobre Mauricio y Rebca Wild hay muchísima información en internet, pero seguramente lo mejor sea que te leas alguno o todos de los libros publicados por Rebeca

      REBECA WILD: Educar para ser. Vivencias de una escuela activa. Barcelona: Herder 1999.

      REBECA WILD: Calidad de vida. Educación y respeto para el crecimiento interior de niños y adolescentes. Barcelona: Herder 2003.

      REBECA Y MAURICIO WILD: Educar para ser. Una respuesta frente a la crisis. Fundación Educativa Pestalozzi: Quito.

      REBECA WILD: Libertad y límites, amor y respeto. Lo que los niños necesitan de nosotros. Barcelona: Herder 2006.

      REBECA WILD: Aprender a convivir con niños. Ser para educar. Barcelona: Herder 2007.

      REBECA WILD: La vida en una escuela no-directiva. Diálogos entre jóvenes y adultos. Barcelona: Herder 2009.

      Nosotros aquí en el blog hemos puesto algunos enlaces sobre sus proyectos, tanto el colegio, que ya no tienen, “El Pestalozzi” como su actual proyecto “El león dormido”, puedes buscarlos en nuestras entradas

      Esperamos que logréis sacar adelante ese colegio, cualquier cosa en la que podamos apoyar, no dudéis en consultarnos

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