EDUCACIÓN- RESTAURACIÓN – Mabel

De: Ken Robinson “El Elemento”

Comparemos los procesos de control de calidad en educación con los de un campo totalmente distinto: la restauración. Este negocio tiene dos modelos distingos de control de calidad. El primero es el modelo de comida rápida. En este, la calidad de la comida está garantizada porque todo está estandarizado. Las cadenas de comida rápida especifican exactamente de qué se compone el menú de todas sus tiendas de distribución. Especifican qué tiene que haber en las hamburguesas o en los nuggets, el tipo de aceite en el que tienen que freírse , el panecillo en el que tienen que servirse, cómo tienen que hacer las patatas fritas, lo que tiene que haber en las bebidas y exactamente como tienen que servirse, Especifican la decoración del espacio y cómo tiene que vestir el personal. Todo está estandarizado. A menudo todo es horrible y a fin de cuentas malo para ti. Muchas clases de comida rápida están contribuyendo  a la extensión generalizada de la obesidad y de la diabetes en todo el mundo. Pero por lo menos la calidad está garantizada.

El otro modelo de control de calidad en el mundo de la restauración es la guía Michelin. En este modelo, las guías establecen un sistema de criterios específicos de excelencia, pero no explican con todo detalle cómo los restaurantes tienen que cumplir esos criterios. No dicen qué tiene que haber en el menú, cómo tiene que ir vestido el personal, o cómo tienen que estar decorados los locales. Todo  eso lo elige cada restaurante. Las guías sólo establecen los criterios, y depende de cada restaurante cumplirlos de la forma que consideren mejor. Luego se los juzga no según estándares impersonales, sino según la valoración de expertos que saben  qué buscan y cómo es en realidad un gran restaurante. El resultado es que todos los restaurantes de la guía Michelin son fantásticos. Y todos son únicos y diferentes entre sí.

Uno de los problemas esenciales de la educación es que la mayoría de los países someten a sus colegios al modelo de control de calidad de las cadenas de comida rápida cuando, en lugar de eso, deberían adoptar  el modelo Michelin. El futuro de la educación no está en estandarizar sino en personalizar; no en promover el pensamiento grupal y la “despersonalización”, sino en cultivar la verdadera profundidad y el dinamismo de las habilidades humanas de todos tipo. En el futuro, la educación tiene que ser Elemental.

Los ejemplos que acabo de exponer indican el camino hacia la clase de educación que necesitamos en el siglo XXI. Algunos se fundamentan en principios que los visionarios académicos llevan promoviendo desde hace generaciones: principios a menudo considerados excéntricos, incluso heréticos. Y así eran entonces. La forma de ver las cosas de esos visionarios iba por delante de su tiempo (de ahí que los describa como visionarios). Pero el momento oportuno ha llegado. Si vamos a tomarnos en serio la transformación de la educación, tenemos que entender la época en la que vivimos y seguir la nueva corriente. Podemos nadar en ella hacia el futuro o hundirnos de vuelta al pasado.

Los riesgos difícilmente podrían ser mayores para la educación y para todos los que pasan por ella.

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