Educar en casa – Entrevista a Laura Mascaró

Muchas personas desconocen que existe la opción de educar en casa. Empecemos entonces por el principio: ¿qué es y en qué consiste el homeschooling?
El homeschooling consiste, fundamentalmente, en hacerse cargo de forma integral de la educación de los hijos, en no delegar esta importantísima función en terceros.
Lo que varía son tanto los motivos por los que se elige esta opción educativa como las formas de llevarla a cabo. Hay tantas maneras de hacerlo como familias que lo hacen. Y también hay casi tantos motivos como familias.Ahora bien, defender el derecho de educar en casa no significa necesariamente estar radicalmente en contra de la escolarización, creo que es un matiz importante.

¿Cuáles son las ventajas de educar en casa?
La principal ventaja es que cada familia puede organizarse como mejor le convenga. No hay horarios pre-establecidos más allá de los que la propia familia se auto-imponga.
No hay objetivos curriculares marcados por una escuela o un ministerio. Los niños (y los padres) no tienen la presión de saber que necesariamente deben aprender determinada materia en determinado plazo. No hay deberes y no hay exámenes.
No hay un timbre que marque el ritmo de estudio. Uno no tiene por qué dejar una actividad con la que está disfrutando, en la que está concentrado, sólo porque se haya terminado la hora dedicada a esa materia.
De hecho, ni siquiera hay materias en el sentido de asignaturas escolares. ¡El mundo no está dividido en asignaturas! Por eso, muchas familias deciden trabajar a través de proyectos de modo que lo que serían las asignaturas escolares se estudian de forma transversal. Y otras familias deciden hacer “unschooling”, es decir, aprenden de la vida misma, aprenden las cosas haciéndolas y las hacen porque quieren hacerlas.

¿Y cuáles son las desventajas o dificultades de esta opción?
Yo hablaría de dificultades más que de desventajas. La primera se presenta antes incluso de desescolarizar o, en su caso, de tomar la firme decisión de educar en casa: es la duda sobre si la decisión que estamos tomando es correcta o no. Creo que el miedo a la equivocación es inherente a la maternidad/paternidad, pero también estoy convencida de que aún conservamos un instinto, un saber ancestral, que nos va guiando; sólo que algunos lo han olvidado y no lo escuchan.
La segunda es la soledad. El homeschooling es muy desconocido (en España, al menos) y, aún cuando es conocido, es muchas veces incomprendido. Que tu familia y tus amigos te apoyen es fundamental. Es suficiente con que respeten tus decisiones. Si, además, te comprenden y comparten tus ideas sobre educación, entonces la situación ya es prácticamente perfecta.
La tercera desventaja es que hay que dar explicaciones. Gente no siempre bien intencionada va a hacerte preguntas y a cuestionar tus decisiones. La paradoja es que cuando más te lo preguntan, es cuando menos preparado estás para responder.
A medida que pasan los meses y los años, la experiencia de la educación en casa te va dando seguridad y confianza, cada vez tienes más datos, tanto teóricos como empíricos, pero también cada vez la gente va aceptando con normalidad que tus hijos no están escolarizados… y dejan de preguntar. ¡Justo cuando tú tienes toda una artillería de respuestas para ellos!
La cuarta desventaja, en España, es la falta de reconocimiento legal explícito del homeschooling. Aunque, en mi opinión, es una desventaja relativa.

¿Qué criticáis o qué tratáis de evitar de la educación convencional en una escuela?
Es difícil generalizar porque cada familia tiene sus propios motivos para no escolarizar y no todas ellas están necesariamente en contra de la escuela. La vida no es más que una continua sucesión de elecciones. Y, con cada elección, estás dejando pasar miles de otras opciones. Es decir, que en un momento determinado decidas que la escuela no es la mejor opción para tus hijos, no significa necesariamente que consideres que la escuela puede ser perjudicial para ellos. Quizás la elegirás en otro momento. O quizás no. Ahora bien, es innegable que el sistema educativo no está cumpliendo su función de educar. Sólo hace falta ver los datos sobre el fracaso escolar en nuestro país y ver la falta de valores (y de modales) de nuestros jóvenes. Que la escuela no educa es un hecho.
Son obligados a estudiar materias que quizás no son de su interés y que, desde luego, no les son de utilidad. Y son obligados a cambiar de materia a golpe de timbre. Lo que el timbre enseña es que no hay nada en la escuela que merezca la atención de ser terminado.
Luego están los exámenes. Los exámenes sirven para poner en evidencia lo que el niño no sabe. No importa que, a los cinco minutos, ya haya olvidado toda la materia teóricamente aprendida. Sólo importa dar con la respuesta correcta para conseguir una puntuación suficiente para no tener que volver a dedicar ni un minuto a ese tema. Y lo hacen bien, ésa es la verdad. Los estudiantes se convierten en estrategas, como diría John C. Holt: aprenden las estrategias necesarias para que el profesor les deje en paz. Lo demás, no importa.
Por cosas como éstas, cada vez más familias buscan alternativas. Algunos optan por escuelas libres. Otras, por el homeschooling.

¿Cómo son los padres que educan en casa? ¿Qué tenéis en común?
No hay una “familia tipo” que eduque en casa. Los padres y madres tienen formación académica y trabajos de lo más variado. Hay actores, empresarios, abogados, médicos, músicos, pintores, escritores, jardineros, comerciantes, peluqueros, terapeutas, trabajadores sociales… Y también hay profesores.
Lo único que todos tenemos en común es que educamos en casa. A partir de ahí, la variedad es tan grande como el mundo mismo. Algunos comparten motivos para no escolarizar. Otros comparten métodos de crianza y de educación. Otros comparten religión. Otros comparten aficiones. Otros, simplemente, comparten vecindad. Y otros no comparten absolutamente nada más allá del hecho de educar en casa.

¿Un homeschooler nace (se decide desde el principio) o se hace (se desescolariza a los hijos)? ¿Por qué motivos abandonan la escuela algunas familias?
Algunos lo deciden desde incluso antes de tener hijos, lo cual es admirable. Algunos saben de antemano que la escuela no va a darles lo que quieren para sus hijos, de modo que disponen de mucho tiempo para informarse y para prepararse. Otros desescolarizan tras un largo proceso durante el cual tienen problemas con el colegio pero quizás no dan el paso de desescolarizar por falta de información o por miedo.
Hay muchos casos de niños que no supieron/pudieron adaptarse al sistema (niños con altas capacidades y niños con necesidades educativas especiales, por ejemplo) y el sistema, obviamente, no supo tampoco adaptarse a ellos y cubrir sus necesidades. Muchos niños se aburren en el cole porque no tienen el nivel medio, están por encima o por debajo y, por tanto, se sienten fuera de lugar.
También hay niños que son criados con apego por sus familias y que no consiguen acostumbrarse al tipo de disciplina de la escuela; estos niños no comprenden por qué existen determinadas normas (como que sólo puedan beber agua a la hora del recreo, por ejemplo) o no comprenden con qué autoridad el profesor puede imponerles un castigo si sus propios padres no los han castigado jamás (no porque les dejen hacer lo que quieran, sino porque utilizan otros métodos de disciplina positiva). En general son niños libres a los que el sistema no consigue doblegar.

¿Cuáles son los resultados a largo plazo de esta opción educativa? ¿Pueden ir estos niños a la universidad con normalidad?
Por supuesto, pueden ir a la universidad. Yo destacaría el hecho de que los niños educados en casa, en general, aprenden a tomar decisiones razonadas con mucha más madurez que los escolarizados. Son niños, por tanto, que suelen tener bastante claro a qué quieren dedicar su tiempo y a qué no, y ello incluye los estudios formales. Algunos deciden que quieren ir a la universidad y se preparan para ello. Otros deciden que la universidad no es para ellos, como tampoco lo fue el colegio.

Existen varios prejuicios sobre educar en casa, como que estos niños pasan demasiado tiempo encerrados en casa y no se socializan.
Para empezar, conviene aclarar que educar en casa no significa literalmente educar “dentro de casa”. En segundo lugar, habría que determinar qué entendemos por “Socializar”. Lo que suele preocupar a la gente es la supuesta incapacidad de los niños homeschoolers de hacer amigos.
Bien, aquí van algunas de las formas en que lo hacen: a parte de sus familiares (hermanos o primos, por ejemplo) conocen a los hijos de los amigos de sus padres, conocen a otros niños educados en casa, conocen a los niños de su barrio (sobre todo si viven en sitios pequeños), conocen a los niños de su parroquia, a los de su agrupación scout y a sus compañeros de actividades “extraescolares”.
Además, los niños homeschoolers suelen acompañar a sus padres prácticamente a todos lados, por lo que aprenden a relacionarse con gente de todo tipo y de todas las edades. Aprenden que uno no tiene el mismo trato con una vecina de confianza, que con el vecino nuevo, que con el banquero, que con el frutero, que con el panadero, que con el hijo adolescente del vecino. En mi opinión, esto es precisamente “socializar”.

¿Educar en casa es un lujo sólo al alcance de unos pocos?
En algunos casos, educar en casa es una necesidad que te obliga a replantearte tus decisiones anteriores y tus necesidades creadas. Elegir una forma u otra de educar no es una cuestión de tiempo ni de dinero. Es una mera cuestión de prioridades ¿Realmente necesitas vivir en la ciudad? ¿Realmente necesitas tener una casa en propiedad y pagar una hipoteca mensual de mil euros? ¿Realmente necesitas comer fuera de casa dos veces por semana? ¿Realmente necesitas tener dos coches? ¿Realmente necesitas trabajar ocho horas diarias y añadirle dos horas de transporte? ¿Realmente necesitas televisión por cable? ¿Realmente necesitas viajar cada verano? ¿Realmente necesitas renovar tu vestuario cada seis meses? Algunas necesidades te las has creado tú mismo, no son auténticas necesidades vitales. Y el precio que estás pagando, es la educación y crianza de tus hijos.
Por otro lado, para educar en casa no hace falta reproducir la escuela. No hace falta comprar muchos libros, material deportivo, material de laboratorio, etc. Cada familia es libre de decidir cuánto dinero quiere gastar en la educación de sus hijos. Y hay muchos recursos gratuitos (o casi gratuitos): bibliotecas, museos, internet, intercambios con otras personas, etc. Pero es esencial estar abierto a nuevas formas de aprendizaje y ser imaginativo.

¿Educar en casa es ilegal?
A nadie en España, que yo sepa, le han quitado la custodia de sus hijos por educarlos en casa. Otra cosa es que, además de no tenerlos escolarizados, tampoco los estés educando y, por tanto, el Estado considere que están en situación de abandono o desamparo, pero eso ya no tiene nada que ver con el homeschooling.
Es ilegal aquello que está prohibido por la ley. Ninguna ley en España dice que educar en casa esté prohibido. Lo que sucede es que tampoco hay ninguna ley que reconozca expresamente esa posibilidad. Por tanto, los homeschoolers nos amparamos en normas de rango superior, como la Constitución Española o la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establecen la libertad de educación y el derecho de los padres de elegir la educación que consideren más adecuada para sus hijos.
Ahora bien, es cierto que, en ocasiones, la administración pública activa los protocolos de absentismo cuando tiene conocimiento de que un niño no está escolarizado. En esos casos, se limitan a comprobar que no exista abandono del menor y emiten un informe que pueden remitir a la fiscalía de menores.
Cuando esto sucede, se abren diligencias previas para tratar de esclarecer cuál es la situación real del menor, si hay o no abandono o desamparo y si se le está proporcionando o no una educación. Estos casos siempre terminan resolviéndose a favor de las familias. Por tanto, el riesgo que corremos es relativo: es cierto que puede abrirse un expediente en servicios sociales y que éste puede terminar en un juzgado, pero también es cierto que no pueden multarnos ni imponernos condena alguna, porque no hay pena sin ley. Es decir, no pueden condenarte por un hecho que no está tipificado por la ley.

¿Cómo funciona un día normal educando en casa?
No hay dos familias iguales. Incluso dentro de la misma familia, puede no haber dos días iguales. Hay familias que tienen un horario de estudio académico más o menos regular y otras que son más flexibles.
En mi casa, por ejemplo, no tenemos horarios de acostarnos ni de levantarnos. Una mañana cualquiera puede incluir un paseo, un rato de tele, juegos de mesa o de ordenador, alguna manualidad, leer en voz alta, cocinar, hacer la compra o algún otro recado, etc. Para mí, las actividades y los materiales no se dividen en didácticos y lúdicos. Cualquier cosa puede ser didáctica y cualquier cosa puede ser lúdica.

¿Cuál es la formación de los padres? ¿Suelen ser ex-profesores o profesores en activo?
En Estados Unidos hay un alto porcentaje de padres que educan en casa que son o han sido profesores. Pero, en general, no lo son. No hace falta serlo puesto que no estamos trasladando el formato cole a la casa. Como dije antes, hay padres y madres con todo tipo de formaciones y de profesiones.

¿Qué 10 consejos darías a las familias que contemplen esta opción?
Informarse, leer mucho y tratar de contactar con otras familias. Esto es básico.
Además, hay que estar preparado para un cambio de mentalidad y hay que estar dispuesto establecer prioridades y a tomar decisiones en base a esas nuevas prioridades. Hay que ser flexible, hay que prepararse para dar explicaciones y, en cuanto a los niños, hay que ser imaginativo y buscar recursos.

¿Qué asociaciones existen sobre este tema?
En España hay únicamente una asociación a nivel nacional, llamada Asociación por la Libre Educación cuyo principal objetivo es conseguir el reconocimiento legal del homeschooling en nuestro país.

¿Qué libros recomendarías en castellano e inglés para profundizar en esta educación?
En español apenas hay literatura homeschooler. Existen dos libros editados por ALE. El primero de ellos, titulado “Razones para educar en familia” es un compendio de relatos de experiencias perosnales. El segundo, “Educar en casa día a día” es una obra más elaborada e incluye varios informes realizados en otros países. Por último, está mi libro “Educación y libertad. Una defensa del homeschooling como máxima expresión de la libertad educativa”, publicado en abril de este mismo año y al que seguirá mi segundo libro “Enseñar a Pescar. Educando en casa” que es un recopilatorio de artículos conjugado con parte de mi blog personal, donde relato mi propia experiencia educando en casa.

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