Project Zero

Las formas de enseñanza están cambiando. Tradicionalmente, un profesor utilizaba la comunicación oral como medio principal para transmitir la información a sus alumnos y estos aprendían colectivamente. El filósofo Nelson Goodman apostó a una idea diferente.
Observando a sus alumnos, vio el poder que sobre ellos ejercían experiencias artísticas tan simples como escuchar música o realizar dibujos. Notó también que el proceso cognitivo se desarrollaba a través de sentidos muy diferentes como el oído, la visión o el tacto. Se preguntó entonces si la experiencia artística podría favorecer los procesos educativos.
Hacia 1967, el Dr. Goodman se decidió a buscar respuestas.
Hoy su proyecto es uno de los pilares mundiales en la revolución educativa que se avecina.
En la Escuela de Educación de Harvard, Project Zero plantea la posibilidad de expandir nuestras capacidades de aprendizaje a través de los sentidos y, curiosamente, el arte tiene respuestas.
La experiencia estética genera sensaciones que estimulan nuestra imaginación, genera emociones y con ello nuestra percepción obtiene nuevas fuentes de conocimiento que perduran en la memoria.
Una persona que ejercita su imaginación contínuamente, multiplica sus posibilidades de encontrar soluciones a sus problemas. Lo mismo ocurre con el aprendizaje. La Escuela de Educación de Harvard está descubriendo nuevos caminos gracias a un proceso de investigación que ahora rebasa los cuarenta años.
La misión de Proyecto Zero es comprender y mejorar el aprendizaje. Su estrategia se basa en el principio de explorar nuevos sentidos para adquirir conocimientos.
Los seres humanos aprendemos con mayor profundidad a partir de las experiencias sensoriales, especialmente la visión. De ser así, el arte entonces se convierte en una interesante herramienta de conocimiento por su vinculación con los sentidos. ¿Puede el arte facilitar la comprensión y comunicación del conocimiento?
La investigación de Project Zero se basa en el estudio detallado de los procesos de aprendizaje y del desarrollo humano. El alumno individual se convierte en el centro del proceso educativo y se trabaja con él respetando su forma personal de aprender, de percibir el mundo y de expresar sus ideas. El profesor toma el rol de un orientador que lleva al alumno a generar su propio desarrollo con técnicas que van más allá de comunicación verbal tradicional.
Programas como Poject Zero nos revelan que el mundo se mueve hacia un cambio radical en los sistemas de enseñanza. La tecnología y la búsqueda de nuevos caminos para comunicar conocimientos se amplía por terrenos que hace unas décadas eran impensables.
Harvard nos propone una nueva era para la educación al estilo del Renacimiento italiano: “El hombre como centro del universo y el arte como medio de expresión y conocimiento”.

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