Proyectos musicales: “… cumplir objetivos junto a los adolescentes es una gran satisfacción y un aprendizaje enorme.”

images El musicólogo, pedagogo y compositor Polo Vallejo, Doctor en Historia y Ciencias de la Música,  es un convencido defensor del arte   musical como instrumento de educación de los jóvenes.

De esta seguridad han nacido importantes experiencias formativas con adolescentes como la que le llevó hace dos años a trabajar con los estudiantes de secundaria y bachillerato del IES Butarque de Leganés, quienes junto a sus profesores y la propia dirección del Centro asumieron la aventura de representar el ballet  “El Pájaro de Fuego” en el Teatro Real de Madrid.

Reconocido internacionalmente en el campo de la etnomusicología y de la pedagogía musical práctica, sus trabajos de descripción y análisis acerca de los wagogo de Tanzania y actualmente de las polifonías profanas y religiosas de Georgia (Cáucaso), son considerados documentos de referencia en el campo de la musicología experimental

 

1 – ¿Cómo es tu trabajo con adolescentes de Secundaria? ¿qué hacéis? ¿utilizas algún método pedagógico (pasos o itinerario a seguir)?

Los trabajos realizados con alumnos de Secundaria, son siempre basados en proyectos puntuales, de naturaleza puramente musical aunque en interacción permanente con otras áreas del conocimiento científico o humanista. Esto nos permite enfocar y abordar la labor desde ángulos diferentes, utilizando materiales y proponiendo actividades que pueden parecer inconexas pero que sin embargo presenten puntos en común. La metodología es activa: hacer para después pensar, elegir, crear, elaborar, organizar,…. En este sentido, la propia música ofrece múltiples posibilidades e itinerarios para que seamos nosotros y la propia realidad quienes vayamos trazando el camino a seguir, ya que todo puede ir transformándose durante el proceso.

2 – En este sentido tu libro “el tiempo musical: lo cualitativo y lo cuantitativo” puede entenderse como una guía de trabajo en el aula?

No es exactamente un libro sino de la edición de una serie de ponencias ofrecidas por diferentes profesores en el marco de unas jornadas que giraron en torno a la Educación Musical. Efectivamente, la que yo ofrecí, propone una serie de actividades alrededor del fenómeno rítmico y para ser realizadas en el aula de música. A partir de la experiencia, se trataba de reflexionar, e incluso revisar alguno de los aspectos relacionados con el tiempo musical y de su concepción en las diferentes culturas.

       3 – ¿los chicos y chicas participan individual o conjuntamente en la construcción de la obra? ¿Cómo? ¿En qué momentos? ¿sobre qué aspectos pueden decidir ellos? 

Cuando trabajamos en un proyecto determinado, por ejemplo en el caso de “El Pájaro de Fuego” de Stravinski, lógicamente soy yo quien introduce el tema, normalmente desconocido para los alumnos, y quien propone actividades en torno a cualquier aspecto alrededor del cual gira relacionado con la obra: el relato, la cultura de origen, las tradiciones musicales, el contexto geográfico, lingüístico, social, artístico,… Se realiza a través de actividades de grupo en donde todos participan por igual pero donde pueden aportarse ideas o matices que guardar una relación con el sujeto de partida y que lo enriquezcan. La labor e implicación del profesor es esencial; por ejemplo, en este proyecto, los profesores de dibujo técnico y tecnología asesoraron a los estudiantes acerca de cómo plantearse la construcción de un pájaro de 6m de altura y, una vez recopilada toda la información y bajo su supervisión, fueron los alumnos quienes de forma totalmente autónoma lo materializaron. Paralelamente se desarrollaba un trabajo, también de participación colectiva, en donde participaban profesores de deportes, música ¡e inglés!, y en la que se resolvían varias coreografías escénicas (¡con 80 alumnos!) que debían de adaptarse con la precisión de un reloj a diferentes números musicales. El reto era enorme pero la motivación aún mayor; el resultado, brillante, fue la mayor satisfacción para todos, alumnos, profesores y público, en la que destacaba esa labor conjunta.

       4 – los padres, ¿cómo podemos animar a otros profesores de música a desarrollar proyectos  aprovechando todo el dinamismo y entusiasmo que los adolescentes son capaces de desplegar?

La verdad es que todo comienza a funcionar cuando el adulto, sea padre o profesor, toma iniciativas y transmite al alumno la confianza plena en el potencial que éste tiene. Todo joven sublima a priori al artista que está sobre el escenario, y estos proyectos les permiten ser artistas y saber lo importante que es cada pieza del engranaje en una obra donde el peso principal lo lleva el grupo. Frecuentemente nos movemos y dependemos de los clichés que dan por hecho, a priori, la falta de capacidad expresiva, artística, racional,… de jóvenes adolescentes, a quienes se estigmatiza más que valorar. Estos proyectos muestran todo lo contrario, que cuando algo les motiva de verdad, son incondicionales. Trabajar con adolescentes es siempre un desafío, pero ha de entenderse de forma amistosa. Para el adulto, llegar a cumplir objetivos junto a ellos es igualmente una gran satisfacción y un aprendizaje enorme.

5.- Cuando te presentas por primera vez entre los wagogo y les cuentas que tú en Europa eres profesor de música, ellos se lo toman a broma porque no conciben que algo tan natural se deba enseñar, tú dices que la música para ellos es un servicio público ¿cómo lo hacen? o quizá deberíamos preguntarte ¿qué hemos perdido nosotros para necesitar que alguien nos enseñe música?

La música ha sido siempre patrimonio de las comunidades que las practicaban, y por eso se consideraba un “servicio público” el participar libremente en cualquier circunstancia en donde ésta tenía lugar. Se trata de algo que hemos ido perdiendo con el desarrollo material, transformando esa función que cubría la música, a nivel ritual o de entretenimiento, y reemplazándola por lo que las tecnologías nos ofrecen: en lugar de ser parte activa, uno se convierte en oyente pasivo. Hoy día, la facilidad de escuchar músicas de otros es tan simple como apretar un botón y oír por los auriculares con una altísima calidad. Pero en realidad nada es comparable con hacer música, interpretarla, tocarla, cantarla, bailarla,… que ha pasado a ser labor de especialistas. Por eso, en África Negra continúan a día de hoy haciendo música mientras que aquí lo planteamos como un objetivo educativo o cultural. Es normal que cuando yo comento allí que soy “profesor de música” se rían; en realidad es como si alguien aquí nos dijera que es “profesor de respirar…”

http://www.africathebeat.com>    http://www.polovallejo.com

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