Algo se mueve en Bolivia

educación BoliviaEspaña y Bolivia, dos países con realidades muy diferentes, embarcados en la actualidad en la reforma de sus respectivas leyes educativas. Reformas apoyadas en modelos teóricos significativamente distintos, inspirados en concepciones del mundo casi antagónicas.

Ideología y planes de futuro de los gobernantes para cada país pueden deducirse fácilmente tras la lectura y estudio de ambas leyes. En el caso de España, la Ley ha sido desde el comienzo, y hasta hoy, ampliamente contestada por muy diferentes sectores sociales.

Entre los avances bolivianos, destaca el esfuerzo por construir un modelo educativo social-comunitario y productivo, inspirado en los principios de la escuela Ayllu de Warisata[1]. En su versión actual, los ocho currículos regionalizados de la nueva ley boliviana buscan recuperar saberes y valores propios, fortalecer las identidades, en un proceso inclusivo que valora a la vez muy positivamente la interculturalidad. Pretenden también cimentar principios no menos importantes: la justicia social, la solidaridad, la participación y el cuidado del medioambiente, con el objetivo de construir la sociedad del suma quamaña[2].

En esta entrevista con Nati Peña y Celia Teira pretendemos mostrar lo que está suponiendo la puesta en práctica de la nueva Ley educativa en Bolivia.

Nati es directora de una escuela de primaria en un barrio de Santa Cruz de la Sierra. En la primera ocasión no pudimos hablar con ella, encabezaba en aquel momento una manifestación junto a los padres y madres de su escuela. Recorrían las calles del barrio, reclamando del ayuntamiento de su ciudad mejoras en las instalaciones escolares. Celia es una voluntaria española, que trabaja como logopeda en diferentes escuelas de Santa Cruz. Nos resultó igualmente difícil encontrar un rato para charlar con ella, su labor la mantiene muy ocupada. Ambas son inquietas, entusiastas, y están volcadas en su trabajo en un barrio en el que la pobreza está generalizada.

 

Bolivia está inmersa en la implementación de la ley de educación que aprobó hace cuatro años ¿Cómo veis este proceso?

Celia:

Me parecen importantes los cambios en las leyes educativas. Considero que el proceso educativo no puede ser algo fijo, al contrario, tiene que ir transformándose con la sociedad. Sin embargo, me preocupa que ninguna ley llegue a implantarse y a funcionar mínimamente, y que los cambios no respondan a criterios y necesidades pedagógicas. Esto sucede tanto en Bolivia como en España, e, igualmente, en ambos países, las leyes y las realidades educativas están años luz unas de otras.

Nati:

Necesitábamos una nueva Ley, la anterior era tan mala… Durante estos primeros años desde que salió el borrador de la Ley hubo un primer rechazo, pero acabó siendo comprendida y aceptada por los docentes. En la participación de todos, tanto el gobierno como los docentes han ido cediendo y se han hecho cambios y reajustes en este tiempo, de acuerdo a la realidad y las necesidades. Poco a poco, la ley se ha ido mejorando, consensuando y valorando cada vez más positivamente por la sociedad. En junio tendremos la Ley definitiva.

 

La República de Bolivia ha pasado a llamarse Estado Plurinacional de Bolivia y está muy presente en la ley de educación el respeto a la diversidad cultural del país:

Artículo 3. Bases de la educación.

“La educación se sustenta en la sociedad, a través de la participación plena de las bolivianas y los bolivianos en el Sistema Educativo Plurinacional, respetando sus diversas expresiones sociales y culturales, en sus diferentes formas de organización.

Es comunitaria, democrática, participativa y de consensos en la toma de decisiones sobre políticas educativas, reafirmando la unidad en la diversidad.

Es única, diversa y plural. Única en cuanto a calidad, política educativa y currículo base, erradicando las diferencias entre lo fiscal y privado, lo urbano y rural. Diversa y plural en su aplicación y pertinencia a cada contexto geográfico, social, cultural y lingüístico, así como en relación a las modalidades de implementación en los subsistemas del Sistema Educativo Plurinacional.”

En España en estos momentos parece que, de alguna manera, se está planteando con la nueva Ley desandar esta senda. Suponemos que esta ley ha contado con el beneplácito de las culturas bolivianas, de la sociedad en general ¿Es así, ha sido ampliamente apoyada?

Celia:

Sí, se percibe un movimiento, o un sentir compartido de la sociedad boliviana por reivindicar su identidad y darse a conocer en toda su diversidad. Al menos, teóricamente, aquí en Bolivia y, sobre todo, de cara al exterior, la unidad la forma la diversidad.

En España sigue imperando el concepto de integración frente al de inclusión, es decir, el de anular diferencias, homogeneizando a la población, en vez de reconocerlas y aceptarlas.

Nati:

Cuando tuvimos la Ley por primera vez en nuestras manos, sentimos que era demasiado andina (Nati trabaja en la zona oriental, alejada de los Andes). Pero después, el proceso que hemos seguido nos ha permitido sentirnos más identificados con ella. Esta Ley ha conseguido que nos unamos, y revitalizar cada cultura incluso en las ciudades, algo impensable hasta hace poco tiempo. En general está siendo apoyada por las clases medias-bajas, la amplia mayoría en nuestro país.

 

Nos ha llamado la atención esto que hemos leído en la Ley boliviana:

Artículo 5. Objetivos de la educación.

9. Desarrollar una conciencia integradora y equilibrada de las comunidades humanas y la Madre Tierra que contribuya a la relación de convivencia armónica con su entorno, asegurando su protección, prevención de riesgos y desastres naturales, conservación y manejo sostenible considerando la diversidad de cosmovisiones y culturas.

12. Formar una conciencia productiva, comunitaria y ambiental en las y los estudiantes, fomentando la producción y consumo de productos ecológicos, con seguridad y soberanía alimentaria, conservando y protegiendo la biodiversidad, el territorio y la Madre Tierra.

Parece una Ley adecuada a los desafíos del planeta y la humanidad ¿Qué ves de cierto en la práctica de estos dos objetivos?

Nati:

En Bolivia existen realidades muy diferentes en el campo y en las grandes ciudades. En el campo (en especial en la zona andina) está muy presente el cuidado y el respeto a la Madre Tierra pero en las ciudades, como en la que yo trabajo, se ha perdido esa conciencia y la educación no ha hecho casi nada por evitarlo en las últimas décadas. Se necesitan políticas más severas en el cuidado medioambiental que acompañen la teoría en las escuelas. Se está trabajando actualmente en las aulas y forma parte muy importante en la nueva Ley, pero queda mucho por hacer.

Celia:

Actualmente, Bolivia es un país lleno de buenas intenciones, pero, ya habéis visto las calles de Santa Cruz ¿cuántas papeleras o contenedores hay?, ¿y cuánta gente los usa? Por poner otro ejemplo, ¿se respeta la Madre Tierra al aceptar que el Dakar pase por Bolivia? Quizá el marco teórico de las leyes sea el ideal a alcanzar, pero aún parece lejano.

 

Hemos leído en la Ley que se da mucha importancia al papel relevante de la comunidad y las familias en la vida escolar. La participación de las familias en la escuela ¿es real o es papel mojado, como ocurre en realidad en España y aún más con la nueva ley?

Celia:

Es real. Las Juntas de padres de familia tienen mucha importancia en el entorno educativo, llegan a gestionar la contabilidad del centro en algunos casos, e incluso pueden echar a profesores. Por otro lado, en la nueva Ley, una parte de la evaluación del alumno es la realizada conjuntamente por los padres y el tutor de aula, así que la participación sí que debe darse.

Nati:

Nuestra soberbia como educadores nos ha impedido hasta ahora aceptar que los padres entren en el aula. Hasta hace dos años las escuelas estaban amuralladas para los padres y la comunidad. Ahora, la nueva Ley nos fuerza a abrirlas, y a entender la escuela como parte integrada en la comunidad.

Tanto a los profesores como a los padres les es difícil trabajar juntos tras años de hermetismo; aún no se han asimilado completamente los cambios. Pero eso está evolucionando lentamente. Es una de las debilidades del maestro boliviano, que está acostumbrado a la copia, a no producir, a no cambiar la sociedad: escuela, familia y comunidad.

 

Celia, nos comentabas que te parecía muy interesante el proyecto socio-productivo que se está implantando en las escuelas ¿En qué consiste?

Consiste en que la formación de los estudiantes sea coherente con las necesidades, problemáticas y actividades productivas del contexto inmediato a su unidad educativa.

Los directores dialogan con representantes del distrito (vecinos, estudiantes y autoridades) para definir la temática, y los profesores la abordan desde sus materias durante todo el curso. Así, por ejemplo, en algunas unidades se han creado huertos escolares como respuesta a un programa de mejora en la alimentación, o se aborda el tema del alcoholismo en el barrio mediante diferentes acciones, etc.

 

Si, como anuncia la oposición, la LOMCE tuviera los días contados, ¿consideras que se puede tomar nota de algunos de los planteamientos de la ley boliviana, para enriquecer el espíritu y la letra de nuestra próxima reforma educativa en España?

La mayoría de los contenidos de la Ley boliviana de educación me parecen interesantes: la inclusión, el proyecto socio-productivo, la evaluación del alumno, la educación basada en el “ser, saber, hacer, decidir”. Y también sus fundamentos teóricos en la obra de Paulo Freire.

 

Sin duda, la sociedad boliviana tendrá que superar grandes obstáculos para ver los frutos de esta ley educativa. Nati, como directora de una escuela y como boliviana, ¿piensas que la difícil realidad de tu país puede sepultar los objetivos de esta Ley o que por el contrario impulsará el avance y la transformación que precisa?

Nati:

Si asumimos todos la Ley como propia podrá llevarnos muy lejos, pero tenemos que creer en ella. Debemos volcarnos en su puesta en práctica; esta Ley supone un esfuerzo muy grande y requiere el compromiso firme no solo de maestros, alumnos, familias y comunidad, también del gobierno, que debe aumentar de forma considerable el presupuesto destinado a la educación y mejorar la formación y el sistema de acceso a la docencia.

La teoría ya está y es magnífica, de esta Ley te enamoras. Supone un avance enorme frente a la anterior. Debemos ser conscientes de que la Ley tiene objetivos claros y buenos que nos permitirán avanzar a los bolivianos. Tengo confianza en el futuro, en las nuevas generaciones, en los nuevos maestros que están formándose con esta Ley.

 

[1] La escuela de Warisata (1931-1940) fue organizada por Elizardo y Raúl Pérez, bajo la protección del Ministro de Instrucción Bailón Mercado. Su historia se puede leer en: http://warisataescuela.blogspot.ch/

 

[2] La expresión suma qamaña deriva del idioma aymara suma: plenitud, excelente, bien; y qamaña: vivir, estar siendo, convivir. Suma qamaña hace referencia a la buena vida, no en el sentido mediterráneo de dolce far niente, sino en el sentido moral de vida correcta o vida buena (Simon Yampara).

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